Cajas fuertes, más común de lo que parece

cajas-fuertesTodos hemos presenciado la escena en algún momento en el cine o la tv, incluso descrito en algún libro para los literarios amantes de la lectura. Nuestro protagonista necesita abrir la caja fuerte para conseguir el tesoro que le espera, pega su oído al metal del frente, algunos más preparados sacan un estetoscopio que pegan a la caja fuerte y tras unos cuantos “clicks” dramatizados con efectos de sonido, contar números aleatorios a la derecha o a la izquierda, suena un “click” mayor y al tirar de la palanca la caja fuerte simplemente se abre como si nada.

Bien es sabido que el cine y la televisión mienten y hasta los libros se toman “licencias literarias” para estirar un poco la verdad. Y es que esto de abrir cajas fuertes sin la clave correcta, correcta o su método de apertura convencional es algo verdaderamente difícil, y además de complicado, es algo muy variado, distinto de marca en marca, modelo a modelo, ve al sitio para encontrar algunos de ellos.

Y es que aunque hay métodos comunes para la apertura cajas fuertes, tan solo al reconocer que hay infinidad de modelos y marcas de fabricantes, es obvio suponer que los métodos de “cerrado” de estas cajas también son variados entre sí.

Es como tener un frasco con tapa a presión y otro con tapa de rosca. Si intentas abrir o cerrar el frasco de presión girando la tapa como si fuese de rosca, solo podrías alcanzar trabar permanentemente el frasco o directamente romperlo.

Esto tal cual pasa con las cajas fuertes, si no aplicas el método de apertura correcto a la caja que intentes abrir, en el mejor de los casos no pasará nada, pero muy probablemente dañes el mecanismo de apertura, quizás hasta un punto en que incluso teniendo la combinación o método correcto para abrirla, ya será en vano puesto que el mecanismo es incapaz de abrir la caja, dejando disponible solamente el cortar un agujero en la caja y probablemente dañar su contenido. Y eso es lo que se debe evitar a toda costa.

Asumiendo que lo que quieres hacer es totalmente legal, que la caja es tuya o tienes permiso de acceder a su contenido, la primera recomendación sería documentarte. Haciendo una simple búsqueda en internet, santo patrono de los hambrientos de información, del nombre del fabricante de la caja, nombre del modelo o número del mismo, podrás conseguir manuales que te indicarán las mejores formas para acceder al contenido de la caja. Si no cuentas con esta información, aunque es difícil no tenerlo, siempre puedes realizar una búsqueda por el método utilizado para asegurar la caja, las antiguas, por ejemplo, usaban un disco y son las que mencionamos al inicio del artículo, esas famosas de una pequeña rueda con marcas que se debe girar tantos clicks a la izquierda y tantos a la derecha para abrirla. Este tipo se siguen fabricando hoy en día.

También las hay con métodos digitales, que requieren un pin numérico o contraseña para acceder. Igualmente la mayoría de las cajas incluyen una llave, que puede ser usada por su cuenta o ser necesaria en combinación con una contraseña para la apertura de la caja.

Sea cual sea el método y mecanismo de la caja, lee y asesórate primero, no sea que causes un daño irreparable en la caja o su contenido.