Las llaves del llavero

Acumuladores, todos los hemos visto, suerte si ha sido en la pantalla de algún programa o reportaje, lo lamentamos si te ha tocado en persona. La acumulación parece ser a la final una debilidad humana, nos gusta acumular cosas, solo que algunos lo llevan a un extremo donde ameritan su propio programa de tv tipo reality con lágrimas y confesiones.

Para la mayoría la acumulación suele tener un nivel normal y la vemos todos los días aunque no nos demos cuenta, porque de verdad es algo moderada, pero está presente. Como cuando compramos algo por precaución, porque se está acabando o porque estaba muy económico, son conductas acumuladoras por las que muchos han comenzado y luego ¡Pum! Basura hasta el techo, 10 gatos y una casa inhabitable.

Otro aspecto donde una acumulación se manifiesta, nuevamente en escalas muy pequeñas, es cuando encontramos algún objeto en nuestras casas que quizás no sepamos que es, no estemos muy claro en qué hace, cómo se usa o si quiera de dónde ha salido. Ante estas dudas, “por si las moscas” decidimos mantenerlo. Esto siempre se da en conjunto con alguna excusa que nos repetimos varias veces para creernos la historia nosotros mismos sobre el porque debemos guardar esa pierna de barbie que encontramos perdida entre los cojines del sofá o cómo es mejor aferrarse a las 51 llaves que llevamos guindando en un pequeño aro en nuestro bolsillo todos los días.

En esto las llaves son una pequeña y verdadera molestia. Sabemos que son elementos importantes y que deshacerse de una llave es algo que nos parece incluso anti natural- los cerrajeros mataro siempre nos han dicho que debemos cuidar las llaves, no tirarlas,, así que al encontrar alguna llave que no recordamos que abre o a donde pertenece, decidimos siempre mantenerla pues “podría ser importante” y a la final “como no ocupa casi espacio pues no molesta en realidad” y claro, la primer llave quizás fue así, ya cuando llevemos 20 llaves sin saber de que son pero aún así con un sitio de honor en el llavero, entonces veremos como comienza a volverse un problema.

¿Cuál es la solución a esta locura que amarga nuestras vidas? Pues sencillo, ya a estas alturas debes de saber cuales son las 3 o 4 llaves que usas a diario, las que de verdad necesitas. Sabemos que eso de botar una llave suena inhumano y devastador (incluso botar una llave rota es algo un poco traumático) por eso lo que te sugerimos es que inicies una cacería de cerraduras. Fíjate a tu alrededor todas las cerraduras que tengas o te sean familiares y si no tienen una llave asignada, intenta encontrarla en tu manojo. La idea de esto es que retires de tu llavero todas las llaves cuya función desconozcas y también aquellas que solo sueles usar en situaciones muy específicas (¿en serio tienes que llevar siempre en tu bolsillo la llave del baño de tu tía Concha que ni sabes en primer lugar por qué la tienes?)

Así conseguiremos quedarnos con las llaves esenciales encima y las demás las podemos poner en un llavero alternativo y guardarlas en un cajón, prestas a ser usadas cuando sea conveniente.